La falta de experiencia del conductor puede llevarle a cometer ciertos errores al volante debidos a su poca práctica. Analizamos cuáles son y por qué se producen.
Después de los conocimientos recién adquiridos durante la formación, los conductores comenzamos a acumular horas y experiencias al volante. Pero en algún momento en esta fase inicial como conductores, solos al volante pagamos la ‘novatada’. Actualmente, en España hay (datos actualizados a primeros de mayo) 450.000 conductores titulares del permiso de la clase de B (coches y motos hasta 125 cc) con menos de un año de antigüedad.
Los especialistas en Formación de Conductores de la Dirección General de Tráfico (DGT) analizan estos errores propios de la falta de rodaje de los noveles, una etapa por la que todos pasamos y salimos. ¿O no? Aunque usted sea un conductor con muchos años de antigüedad en el permiso, ¿sigue cometiendo errores de novato? Continúe leyendo y póngase a prueba.
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Los especialistas en Formación de Conductores señalan que uno de los errores habituales en conductores inexpertos -y también en muchos con experiencia- es la falta de soltura en el manejo del volante: sujetarlo de forma inadecuada, mover las manos incorrectamente y girar mal el volante. Esto puede ocasionar una falta de control y pérdidas puntuales de dominio del vehículo en ciertas maniobras en las que es necesario mover el volante con rapidez y precisión, como giros, cambios de sentido o estacionamientos. “La tensión o el nerviosismo propios de la inexperiencia también pueden hacer que el conductor agarre el volante de forma incorrecta, con excesiva fuerza y apretando los pulgares por el interior”, apuntan desde Formación de Conductores de la DGT.
- La anticipación es la clave en la conducción defensiva y puede ser una carencia destacada -aunque no exclusiva- de los conductores noveles. Conducir observando a ‘corta distancia’, es decir, con la vista inmediatamente delante del frontal del vehículo, sin saber qué ocurre dos coches más adelante, es un error que impide anticiparse a imprevistos en la vía, como detenciones, frenadas o desplazamientos laterales repentinos. Esta falta de observación y anticipación es habitual y peligrosa, por ejemplo, en el entorno de los pasos de peatones: “Cuando no observamos con tiempo y espacio suficientes que un peatón se dispone a cruzar por un paso señalizado, no podremos reducir de marcha, frenar y detenernos a tiempo para dejarle pasar”, explican los expertos. Ocurre lo mismo en otros puntos críticos de la vía como glorietas e intersecciones: “Señalizar, reducir de marcha, observar antes de entrar a la glorieta o antes de la intersección, mover el volante…. Sin preparación previa las tareas se acumulan y al final se hacen tarde y mal”, explica Álvaro Nicolás, profesor de formación vial con 15 años de experiencia en circulación.
¿A qué conductor principiante no le ha temblado un poco el pie las primeras veces que tiene que adelantar en una carretera de doble sentido? La falta de rodaje también puede manifestarse en momentos ‘críticos’, a la hora de tomar decisiones en la ejecución de maniobras como incorporaciones a autovías, adelantamientos o cambios de dirección en vías saturadas. “Una decisión tardía y mal ejecutada puede comprometer la seguridad de la circulación, especialmente en maniobras con desplazamientos laterales de vehículos circulando a gran velocidad”, señalan los expertos en Formación de la DGT.
Aunque sea inexperto, el conductor debe sentarse al volante de su vehículo conociendo realmente el manejo de sus mandos, sabiendo dónde están o cómo activarlos cuando los necesita. Igualmente debe conocer y saber cómo utilizar correctamente las ayudas electrónicas (ADAS) que equipa su coche. Es lo mismo para el resto de conductores con años de experiencia que compran un coche nuevo o conducen otro distinto al habitual, por ejemplo, uno de alquiler durante las vacaciones.
Los especialistas en Formación señalan otra maniobra que se les suele ‘atragantar’ a muchos conductores inexpertos: el estacionamiento. Es una maniobra que requiere práctica para adquirir cierta destreza en la coordinación de manos y pies: “Y si el conductor novel que intenta estacionar tiene encima la presión de otros conductores impacientes, hace que la maniobra se alargue más de la cuenta”. La salida en rampa es otro de los momentos que los propios conductores destacan como especialmente complicado por el mismo motivo: el tacto para coordinar el uso de varios pedales en un coche de cambio manual se adquiere, como tantas otras habilidades, con las horas de práctica.




